esta serie de retratos buscan explorar la idea del cuerpo como símbolo expresivo. por medio de esto se pretende que las contorciones acerquen al espectador a lo que posiblemente ocurre en el sueño. aterradores o emocionantes, estos llevan al cuerpo a amortiguar las sensaciones imaginadas durante estos viajes nocturnos. el uso de una paleta cromática mínima aproxima a su vez a las imágenes a una representación pictórica que lleva implícita una narrativa, invitando a que se descifre lo que se esta soñando. finalmente las piezas funcionan como documento descriptivo y estético que brindan una interpretación visual de nuestras angustias y deseos reprimidos.